La mirada personal de Jorge Aguirre sobre una vieja Buenos Aires

Se exponen en FoLa alrededor de 120 fotografías de quien fuera fotorreportero durante más de 40 años. Además, obras de Leonor Caraballo sobre el mundo LGBTQ y una emotiva muestra de Fabiola Cedillo.

Jorge Aguirre trabajó como reportero durante más de 40 años, pero mantenía una actividad artística paralela que no fue tan conocida. FOTO: JORGE AGUIRRE. GENTILEZA FOLA

La Fototeca Latinoamericana (FOLA) expone hasta el 23 de junio las muestras «Jorge Aguirre (Antología 1957-1993)», «Los mundos de Tita», de Fabiola Cedillo y «Retratos de una ciudad en partes» de Leonor Caraballo.

La primera de las muestras se trata de la obra llevada adelante desde la década de 1950 hasta finales de los años 80 por el fotógrafo Jorge Aguirre, fallecido en 1996, con la curaduría de Ataulfo Pérez Aznar.

Aguirre realizó su producción artística en forma paralela a su trabajo de fotorreportero para medios de comunicación tradicionales e influyó en toda una generación de profesionales surgidos en la década de 1970.

Entre otros medios colaboró con el diario El Nacional, la agencia Associated Press, la revistas Time y Life y en las editoriales PERFIL, Abril y Atlántida.

Fotografía de Jorge Aguirre.

Aguirre estudió historia y teoría del arte, grabado, pintura y dibujo desde 1949 con el grabador suizo Clement Moreau, lo que le dio un bagaje de conocimientos que le permitieron prestar a su trabajo posterior una impronta personal y un estilo hasta entonces desconocido en nuestro país.

Desde sus primeras composiciones, Aguirre buscó un lenguaje en que pudiera integrar una mirada irónica sobre la vida cotidiana en la ciudad y el potencial de la fotografía.

Fotografía de Jorge Aguirre.

Esa búsqueda lo llevó a realizar obras que se caracterizan por un humor sutil, en las que asoman aspectos y detalles propios de la publicidad y muestran hechos en apariencia insignificantes con una perspectiva que obliga a una segunda lectura con mayor profundidad.

De este modo, cada una de sus fotografías cuenta una historia o abre la puerta a un relato que se reconstruye desde la memoria del espectador y llega mucho más lejos que la imagen que se muestra a simple vista a la que otorga nuevos significados.

Aguirre tenía un increíble talento para encontrar el momento justo y sorprender el gesto, la pose o hasta el movimiento de un objeto, como la conocida fotografía de la bandera de un desfile militar que oculta la cara del general al que sus subalternos presentan su saludo.

A su vez, los espacios adquieren un rol protagónico en las fotografías del artista y dejan de ser un marco en la escena para dar nuevo sentido a la imagen al interactuar con las personas o, en algunos casos (como en las capturas realizadas en La Rural), los animales.

Fotografía de Jorge Aguirre.

La mayoría de las tomas que se exhiben fueron realizadas en la zona de las avenidas Callao, Santa Fe, Córdoba y Corrientes y el bajo porteño, que era el lugar en el que prefería moverse Aguirre, (las calles que rodeaban el departamento en que vivía en Av. Córdoba y Paraná), aunque también se incluyen algunas de otras regiones del país.

La muestra surgió por iniciativa de Pérez Aznar, quien tuvo acceso a todo el legado del artista gracias a sus herederos y encontró en FoLa un lugar propicio para llevar a la práctica el proyecto de un artista que en vida realizó muy pocas exposiciones individuales.

Fotografía de Jorge Aguirre.

A raíz de que Aguirre mantenía su producción personal al margen del trabajo profesional (que recibía amplia difusión en los medios), el conjunto expositivo que se presenta en FoLa no es tan conocido por el público como tal vez merecería serlo.

Esta exposición, que reúne alrededor de 120 trabajos del artista, es la gran oportunidad de acercarse a su obra.

Fabiola Cedillo, «Los mundos de Tita»

Fabiola Cedillo es una fotógrafa ecuatoriana nacida en 1987, ganadora de distintos premios de fotografía y artes plásticas en diversas regiones del mundo.

En 2017 realizó su primera auto-edición, «Los mundos de Tita», un libro publicado en varias revistas de fotografía y finalista en un importante número de festivales.

Fotografía de Fabiola Cedillo

El proyecto se basa en la vida de Tita, autora de los dibujos que se exponen en FoLa y hermana mayor de Fabiola.

A los pocos días de nacer Tita fue diagnosticada con el síndrome de West, que tiempo más tarde derivó en el síndrome de Lennox-Gastaut, una variante de epilepsia infantil que también afecta las emociones, el aprendizaje y el movimiento.

En la actualidad Tita tiene 33 años y no puede valerse por sí misma.

A través de las fotografías que forman parte del libro, Cedillo expresa su frustración por verse imposibilitada de establecer un vínculo emocional con su hermana mayor.

Retratos de Tita, por Fabiola Cedillo.

La artista imagina el mundo tal como cree que lo entiende Tita y arma una historia en el que se entremezclan la realidad y los sueños, con imágenes fragmentadas de distintas etapas de la vida de su hermana.

En el conjunto expositivo aparecen también los dibujos hechos por Tita, que junto a las fotografías se transforman en una invitación a tomar el lugar de la protagonista de esta historia que está a medio camino entre el documental, el ensayo y el libro de aventuras infantiles.

Leonor Caraballo, Retrato de una ciudad en partes

Leonor Caraballo fue una fotógrafa argentina que vivió en Nueva York y falleció en 2015.

Fotografía de Leonor Caraballo.

Desde sus primeros trabajos se interesó por mostrar a la gente en la intimidad de sus gestos, en sus hogares, sus lugares de trabajo o de diversión.

FoLa presenta dos proyectos de la artista realizados en la Argentina en lo que es la primera exposición individual de sus fotografías en Buenos Aires.

Fotografías de Leonor Caraballo en la sala de FoLa. (Foto: María François)

El primero de ellos, «Transitorio» (Transience, 1998/2000), es un acercamiento a la comunidad LGBTQ de la ciudad de Buenos Aires realizado por la artista, que logra mostrar escenas desde una mirada que se conecta directamente con la vida cotidiana de sus protagonistas.

Caraballo se sentía cautivada por el carácter dual de una identidad que mostraba diferentes caras de una misma realidad, y encontraba un especial atractivo por lo transitorio y efímero.

Fotografía de Leonor Caraballo.

Las imágenes de esta serie descubren poses, gestos y actitudes capturados fuera de la mirada pública y logra transmitir las emociones íntimas de las personas retratadas.

En tanto, la serie «Sueños vivos y vidas muertas» (Dream Things and Still lives, 2002/2008) en un intento de la artista de regresar al lugar que dejó atrás cuando se mudó a Nueva York.

Caraballo vivía cada una de sus visitas a Buenos Aires como una búsqueda constante de la capital en la que había vivido, aunque cada vez la veía más lejos. Sostenía que las pretensiones de Buenos Aires se estaban «descascarando» desde lo material y lo psicológico y procuraba recorrer y explorar la ciudad como extranjera.

Fotografía de Leonor Caraballo.

Desde ese lugar, la artista volvió a descubrir pequeños detalles de las actividades urbanas de cada día y los transformó en imágenes inquietantes.

Las tres muestras fotográficas pueden visitarse en FoLa, Fototeca Latinoamericana, Godoy Cruz 2626, CABA, hasta el 23 de junio, todos los días; salvo los miércoles, de 12.00 a 20.00.

El valor de la entrada es de $100 y los lunes es de $50. Estudiantes y jubilados ingresan sin cargo

Por Marcelo Parajó para PERFIL
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