La obra fotográfica de Oscar Pintor



El sol del mediodía partiendo en dos San Juan; la habitación y una cama con empapelado antiguo descascarado; un solo árbol. Las fotografías de Oscar Pintor (San Juan, 1941) están incrustadas en nuestra memoria, no sólo desde su inolvidable exposición Retrospectiva, 1970-1994, realizada en el Centro Cultural Recoleta en 2008, sino también a través de los fascículos dedicados a los grandes maestros del arte argentino que el Centro Editor de América latina publicó hace décadas. Generaciones enteras se criaron observando sus composiciones armónicas, serenas, con mucha densidad climática; con sensación de siestas, de calor. En sus fotos casi podrían escucharse zumbar las moscas, molestas, pegajosas. Como pasa a las tres de la tarde en San Juan o en Santiago del Estero. Sensación de parra.

En 2020-2021 Pintor presenta «Vuelta a las fuentes», en la Fototeca Latinoamericana, una retrospectiva con curaduría de Ataúlfo Pérez Aznar: la exposición comprende 75 obras de las series Vintage nocturno, Tromp L’Oeil, Horizontes, Interiores, Paisajes, Vintage varios y Retratos.

En diálogo, Pintor contestó –desde su casa en La Lucila, hace décadas ya que dejó atrás su San Juan natal–, cuestiones vinculadas a su trabajo, su vida y su obra.

Oscar Pintor Fotógrafo

¿Qué es para usted la fotografía?

La fotografía es una pasión, una manera de expresarme, aunque con altibajos y por temporadas. A pesar de que por mi apellido alguna vez intenté dibujar o pintar, sin embargo, descubrí que eso no era lo mío. Con la fotografía sí encontré una forma. Y la hago porque en su momento sentí una gran, gran necesidad de fotografiar.

Usted nació en Angaco, un pueblo de San Juan, y ahora es uno de los fotógrafos argentinos más importantes. ¿Cómo fue su derrotero vital y geográfico?

Nací en Angaco, un pueblo a 24 kilómetros de la capital de San Juan, una zona rural. A los 12 años, nos mudamos a la ciudad con mis padres porque yo había comenzado el secundario y tenía que viajar todos los días, ida y vuelta, a la capital. Eran 24 kilómetros, pero en esa época, para un chico de campo, era mucho hacerlos. En San Juan capital cambiaron nuestras vidas. Mi padre, que era peluquero, había conseguido formar ya una clientela. Luego terminé la escuela industrial; me recibí de técnico instructor. Más tarde empecé a estudiar arquitectura pero no terminé la facultad porque mi gran meta empezó a ser la publicidad, el diseño, una cosa que en San Juan no existía prácticamente, ni como disciplina ni como nada. No había ni siquiera agencias de publicidad.

Foto Oscar Pintor Blanco y Negro
Blanco y negro: el contraste entre el campo y una casa abandonada. Foto Oscar Pintor.

¿Fue entonces que decidió mudarse a Buenos Aires?

Sí, en el ’65 decidí venir a Buenos Aires. Recién había terminado el servicio militar que (por suerte) al no haberlo hecho en el distrito militar me dejaba medio día libre. En ese tiempo, fui preparando una carpeta con avisos, diseños, cosas inventadas… Una cosa medio delirante, pero imaginate: yo iba preparando todo eso para venir a Buenos Aires. Y ni bien llegué, a la semana conseguí trabajo mostrando la carpeta que había preparado en San Juan. Ahí empezó entonces mi nueva vida porteña. Y seguí. No me arrepiento para nada de la movida que hice.

¿Cuándo apareció la fotografía en su vida?

Bueno, en esa época mi gran aspiración era la publicidad, no sé por qué. Y la fotografía, venía haciendo: mi padre me había regalado en San Juan una cámara Miranda. Pero con el diseño a la foto sólo la usaba para crear publicidades, sin ninguna aspiración artística. Después, de a poco, empecé a conocer lo que llaman “fotografías de autor”; y ahí me fui interesando muchísimo más en todo. Pero eso ya es otra etapa.

Foto Oscar Pintor Antiparras
Instantáneas: curiosa combinación de antiparras y flequillo. Foto Oscar Pintor.

Usted hace un tipo de fotografía meditativa: de paisajes e interiores desiertos, prácticamente metafísicos.

Me gusta mucho trabajar en soledad. Es decir, llevar el trípode, colocar la cámara, y tratar de tener todo el tiempo del mundo a la hora de sacar fotos; sin ningún apuro. Una vez que encuentro el tema o lo que voy a fotografiar, me gusta hacerlo tranquilo, sin ninguna interrupción y en lo posible sin gente. Por eso es que en mis fotos casi nunca hay personas. Son fotos bastante meditadas, en el sentido de elegir con mucha calma el encuadre, el lugar, el tema… Siempre hechas con tranquilidad y con tiempo. Ahora ya no salgo tanto a sacar fotos pero antes todo esto era algo regular e intenso.

¿Qué significó la fotografía para usted?

La fotografía cumplió, en mi vida, dos funciones: por un lado era funcional, la usé como una auxiliar de mi principal actividad que era la publicidad, el diseño gráfico. Después, con el tiempo, empecé a conocer fotografías de autor y conocí a Humberto Rivas y a un grupo de fotógrafos de Buenos Aires, que estaban en una búsqueda de fotografía de autor. En esa época ni siquiera se llamaba así. Fueron los tiempos en que tenían sus estudios Sara Facio, Alicia D’Amico, Juan Travnik, Martín Sicardi. Eran varios muy grosos en ese momento. Me inspiraba ahí.

Naturaleza muerta oscar pintor
Naturaleza muerta: «La fotografía es recortar la realidad y transformarla», dice Pintor. Foto Oscar Pintor.

¿Hay en su vida una “prehistoria” fotográfica?

Empecé con la fotografía cuando estudiaba arquitectura en San Juan, teníamos una materia vinculada. Y me encantó. En mi casa no sé si hubo alguna vez una cámara pero sí algún tío mío hacía las fotitos clásicas de familia, de rollo, que se mandaban después a revelar y quedaban como una especie de postales. Esa fue la única relación que yo tenía de chico con la fotografía hasta que empecé la facultad.

¿Por qué y desde cuándo la cámara digital?

En realidad, asumí y adopté la cámara digital cuando empezó el furor por lo digital. Hasta ese momento –y toda mi obra principal– hice todo en analógica, y la mayoría en formato 6×6, con una cámara Rollei, viejita pero muy rendidora. Cuando aparece lo digital, ya había hecho la mayor parte de mi obra en blanco y negro, con analógica. Lo digital lo empecé a experimentar hará 15 años, más o menos. Y con lo digital empecé a hacer fotos color, cosa que no había hecho antes.

Fotografía Oscar Pintor
Pintor empezó a estudiar arquitectura y luego se volcó a la fotografía. Foto Oscar Pintor.

¿Lo digital cambió su mirada, lo que observaba?

En realidad no me cambió tanto la mirada. Creo que el tema blanco y negro, analógico o digital, es una herramienta. Pero la mirada es una sola. Lo que sí me maravilló de lo digital fue que cambié la ampliadora por el visor de la computadora. O sea que los retoques y todo lo que antes costaba muchísimo hacer a cualquiera de los que hacíamos copias blanco y negro de forma manual, ahora fue reemplazado. Eso me pareció fantástico.

¿Cómo fue su relación con las cámaras, analógicas y digitales?

Los dos formatos con los que me sentí más cómodo fueron el 35 mm con una cámara Nikon, y el medio con una Rollei de 6×6, a pesar de haber tenido una Hasselblad, que es un maquinón.

Oscar Pintor Blanco y Negro Foto
Mirada: para captar imágenes, Pintor dice moverse «por intuición». Foto Oscar Pintor.

Humberto Rivas influyó en usted. ¿Cómo fue su relación con él?

A Humberto Rivas lo conocí a raíz de que, en ese momento, hice unos trabajos de fotos publicitarias y los hice con él. Era un muy buen fotógrafo y había visto algunas cosas suyas que me habían gustado mucho. Desde ahí, establecimos cierto contacto, cierta amistad, y de ahí partió, justamente, la conexión que tuve siempre con él. Lamentablemente, al muy poco tiempo desde que nos relacionamos, Rivas decidió irse a vivir a Barcelona. Para mí fue una macana. Realmente lo sentí, porque me había encontrado con alguien que me interesaba mucho, con quien intercambiaba ideas, fotos. Yo en ese momento empezaba a viajar. Tenía un buen pasar que me permitía hacer algunos viajes. Entonces volvimos a encontrarnos en Barcelona, en donde él vivía, dos o tres veces. Mantuvimos una muy linda relación. Después, mas delante, enfermó y murió. Fue un golpe grande para mí. Lo sentí mucho. Fue uno de los fotógrafos argentinos más importantes de toda la historia.

¿Cree que existe una “fotografía argentina”?

No sé si hay una fotografía argentina. Me parece muy pretencioso. Porque en realidad, quien mas quien menos, todos hemos estado mirando hacia afuera desde que empezamos a hacer fotos. Por lo menos, me pasó con los fotógrafos que a mí me interesaron siempre. Pero después, la obra en sí, bueno, mis fotos son todas hechas acá. La temática es argentina, totalmente. Y a la mayoría de los fotógrafos de acá también les pasa lo mismo. Algunos se volcaron, quizás, mucho más a la cosa demasiado sofisticada, siguiendo las modas internacionales. Pero en general, no creo que haya una fotografía argentina.

Foto Oscar Pintor
Estar mirando continuamente, eso es la fotografía, según Pintor. Foto Oscar Pintor.

¿Qué es lo que piensa mientras hace una fotografía?

Es un proceso que no podría explicarlo con palabras. Siempre me he movido en eso con la intuición, de forma absoluta. El tema pasa, para mí, por ir mirando. Estar mirando continuamente, pensando en qué es la realidad que nos circunda, y ver si hay algún recorte de esa realidad que me llegue a mover algún nervio, aluna parte íntima. Entonces eso me dice que ese lugar, ese pedazo de realidad que he podido encuadrar, contiene algo más que lo que simplemente se ve.

¿Qué lo lleva a sacar fotografías?

Pienso que la fotografía es poder recortar la realidad y transformarla. Y que –idealmente– ese recorte de la realidad sea tan fuerte o tan poderoso que cada uno de los que lo vean interpreten cosas distintas. Mientras más realidades crea una foto, o mientras más realidades puedan surgir de ella, más gente puede llegar a sentir esa subjetividad.

fotografía argentina Oscar Pintor
¿Existe una «fotografía argentina»? «No creo», sostiene Pintor. Foto Oscar Pintor.

Ficha

  • Oscar Pintor. Vuelta a las fuentes
  • Dónde: Fototeca Latinoamericana (ingreso por Paraguay 4979).
  • Cuándo: De jueves a martes de 12 a 19.30. Hasta el 21 de febrero.
  • Entrada: $150, con reserva online en www.fola.com.ar
Foto Oscar Pintor
Pintor rescata la influencia de Humberto Rivas. Foto Oscar Pintor.

Pintor Básico

Angaco, San Juan, 1941. Estudia arquitectura durante cuatro años, lo que le da una aproximación a la fotografía. Se inicia en foto con la intención de convertirse en diseñador gráfico. Viaja a Buenos Aires en 1965 y empieza a hacer fotografía publicitaria. En 1984, funda el Núcleo de Autores Fotográficos. Desde la década del 90, ha sido jurado del Salón Nacional de Fotografía en numerosas oportunidades.

Fuente:
Por Mercedes Pérez Bergliaffa
05/12/2020 – Clarín.com – Cultura
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